publimetro.com.mx
La tensión militar en Medio Oriente mantiene nerviosos a los inversionistas y aumenta el temor por interrupciones al suministro de petróleo
El petróleo volvió a prender las alarmas en los mercados. El barril ya ronda los 105 dólares y la tensión militar en Medio Oriente amenaza con empujarlo todavía más arriba. Si la guerra se intensifica, el golpe no se quedará en los mercados: terminará pegando directo en combustibles, transporte y precios de alimentos.
El analista de Mercados de EBC Financial Group, Sergio Cisternas, explicó a Publimetro que el verdadero foco de riesgo está en el Estrecho de Ormuz, el corredor marítimo –que es la única vía de salida al océano Índico– por donde circula cerca de 20% del petróleo mundial.
El problema es muy grave y de consecuencias globales, porque cualquier ataque militar o interrupción en esa zona puede disparar el precio del crudo hacia 110 o incluso 120 dólares por barril y, con ello, detonar una crisis global de inflación y bajo crecimiento por el encarecimiento del petróleo, gasolina y gas.
“Si la tensión militar se mantiene o se producen nuevos ataques a infraestructura energética, no sería extraño ver al crudo de referencia Brent en la zona de 120 dólares por barril –antes de la guerra rondaba en 73 dólares– nivel que el mercado ya alcanzó brevemente en las últimas semanas”, apuntó Sergio Cisternas.
¿Cómo afecta el alza del petróleo?
El analista de EBC Financial Group explicó que dicho escenario tiene consecuencias directas para la economía real: desde un alza abrupta en costo de la gasolina y diésel, hasta el encarecimiento de insumos industriales, del gas para generar electricidad, de los fertilizantes para la agricultura y de los alimentos.
“Un petróleo sostenidamente por encima de los 100 dólares suele trasladarse rápidamente al precio de los combustibles, encareciendo transporte, alimentos y bienes industriales, lo que termina presionando nuevamente la inflación global”, dijo.
Sergio Cisternas subrayó que en México el tipo de cambio se mueve cerca de 17.86 pesos por dólar y para las economías emergentes, un dólar fuerte combinado con energía cara suele traducirse en mayor presión inflacionaria y menor poder adquisitivo para los consumidores.
El especialista anotó que, desde una perspectiva de mercado, la evolución del petróleo seguirá siendo el principal termómetro en las próximas semanas. “Si el flujo energético en el Golfo Pérsico logra normalizarse, los precios podrían estabilizarse nuevamente bajo los 100 dólares.
“Pero si el conflicto escala o se prolonga, la energía podría convertirse nuevamente en el principal motor de volatilidad para los mercados globales y para la inflación mundial”, concluyó Cisternas.

